Cuando la Iglesia no te satisface
- 23 ago 2017
- 3 Min. de lectura
He escuchado este comentario en muchas ocasiones, y en algún momento llegó pasar por mi mente. Y creo que no soy la única. Al mismo tiempo he visto a muchos jóvenes e incluso familias que se van de una iglesia a otra.
Pero pensando bien las cosas y al estudiar la Palabra de Dios respecto a este tema creo que es importante considerar la raíz de pensamientos como: “Esta iglesia no me satisface, ¿porque mejor ni busco otra? Creo que estaría mejor en aquella iglesia.” o “Es que no me siento amado y aceptado en esta Iglesia.” O ocasiones como, “La vez pasada cuando saludé a tal hermano, y me hizo una mala cara.”
Antes de seguir enumerando un sinfín de razones por las cuales podríamos cambiar de Iglesia, quiero que hagamos un ejercicio en cuanto a nuestra vida.
Piensa en algo que hagas, que tú sabes que es pecado pero que lo haces frecuentemente. Aquel pecado con el que batallas. Aquello con lo que luchas constantemente.
Recuerdo que este ejercicio lo hicimos una ocasión en clase de Universidad(cristiana), mientras una de mis maestras nos compartía algo del tema(por cierto escribe también en este blog). Cada una de nosotras dijimos alguno o varios pecados con los que batallábamos. Éramos un grupo menor a 20 personas y los pecados que allí se mencionaron fueron muy variados. Pecados como autosuficiencia, crítica, chisme, falta de contentamiento, ser desagradecido, orgullo, entre otros fueron algunos de los pecados que se mencionaron en aquella clase. Ahora quiero que pienses en una Iglesia que es alrededor de 100 personas... ¿si me explico a que quiero llegar? La Iglesia no es una reunión de personas sanas, es una reunión de pecadores. Ninguna Iglesia es perfecta. Esto no justifica nuestra actitud y la actitud de nuestros hermanos en Cristo, pero tal y como hay gracia para nosotros la hay para mi hermano que se sienta a mi lado.
En vez de criticar y querer cambiar de Iglesia es hora de orar por aquella hermana o hermano.
“De gracia recibisteis dad de gracia”Mt.10:8
Es hora de dejar de lado el espíritu de crítica y orar. Yo sé que no es fácil. Yo he estado en el mismo punto tú. Y es un viaje que en Cristo es posible, un viaje hacia dar gracia a los demás. Y es algo constante.
Mientras no sea por de doctrinas básicas erróneas, no hay motivo para andar buscando otras Iglesias. Dios te puso en esa Iglesia por algún motivo y Dios sabe porque.
En una ocasión escuche a una dama decir que había visitado otra Iglesia, e incluso mencionó que al ir en camino a esta otra Iglesia ella oraba a Dios para que Dios le mostrara lo que ella necesitaba. Pero en varias ocasiones la he escuché decir en tono de queja que no le gustaba su iglesia porque los predicadores siempre hablan de la santidad y (aunque no iba con frecuencia)las ocasiones en que iba no eran hospitalarios.
No estoy justificando la actitud de no ser hospitalarios en este caso. Estoy hablando de que es hora de cambiar nuestra actitud hacia la ofensa y orar.

No nos reunimos en la Iglesia para sentirnos aceptados, ni para que nos traten bien. No vamos a recibir vamos a dar. Es cierto que hay una predicación, pero si no vamos con un corazón dispuesto para escuchar lo que Dios tiene que decirnos, no estamos cumpliendo con el propósito de congregación de la Iglesia. Si no vamos con la convicción de que tal como yo necesito gracia para vivir día a día también lo necesita mi hermano que está a mi lado. Y la disposición de saber lo que Dios tiene para nosotros se cultiva toda la semana, a través de la lectura de la Palabra. NO es sólo de uno o dos días a la semana.
Hay otras razones como:
Para encontrar pareja
Es que en tal Iglesia la alabanza es con más “fervor”, enfatiza más los sentimientos.
Porque no predican “bien”.
Por discusiones entre hermanos.
Porque no se llevan “bien” con el pastor.
Etc.
Puedo seguir nombrando muchísimas mas razones, pero no tiene caso. Todas estas vuelven a lo mismo:
“Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.” Santiago 4:6
Todo redunda en tener un espíritu humilde. La próxima vez que pienses cambiarte de Iglesia, ora acerca de ello muchas más veces que hablas de ello. Busca y medita en Su Palabra acerca de lo que Dios dice al respecto, no buscando lo que tú quieres escuchar sino lo que Dios quiere para ti.




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