Tres verdades bíblicas sobre amistades con el sexo opuesto
- 26 jul 2017
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Tal vez el haber crecido en una familia de hermanas solamente (homeshooled), afectó mi manera de pensar en relación a los chicos. Conocí a Cristo a los 15 años, y mi relación con mis hermanas y mi madre eran y es muy estrecha. Creo que también afectó la ausente relación con mi padre, que aunque físicamente estaba presente, en lo espiritual no era así. Esa ausencia también afectó mi forma de pensar sobre los chicos. Debo aclarar algo, no me estoy quejando de mi padre. Sólo estoy describiendo los hechos. No culpo a mi padre por mi forma d pensar, ya que uno no se determina por sus circunstancias ya que en muchas ocasiones no puedes tener control de ellas y el resultado de una vida no depende de lo que nos pase sino de como respondemos a eso. Y estoy agradecida por mi situación, porque esto me llevó a encontrar al Único que me satisface, y me ama con un amor inusual: Cristo. Al haber crecido con hermanas solamente el tener amigas era lo más normal para mí. Así que cuando a los 15 años tuve mi primer amigo, no supe cómo comportarme. Creí que siempre que te hablaba un chico era porque le interesabas. Aún me faltaba mucho por aprender. El hecho de que trate este tema con frecuencia, no es porque la vida de una joven cristiana debe girar alrededor de los chicos. Sino porque he aprendido que esto debe apuntarnos a Aquel que realmente es importante. Generalmente escuchamos otros temas con mucha humildad pero es curioso como muchas veces en este tema dejamos que los medios de comunicación, revistas, y el medio artístico guíen esta área de nuestra vida. Y pues creo que han logrado su objetivo, después de todo invierten muchos millones, para hacer su publicidad respecto al tema. Sin embargo como creyentes no debe ser así. Dios dejo una guía para todo tipo de relaciones incluidas las amistades con el sexo opuesto. Y es que cada vez más este tema va empeorando. Necesitamos volver a la Palabra para que guíe esta área de nuestras vidas. Quisiera que alguien me hubiera dicho esto a mis 15 años. Me hubiera ahorrado tantas decepciones. Ahorita tengo muy pocos amigos varones. Se ocupan poco menos que los dedos de mi mano para contarlos. Sus edades varían de entre los 18 y los 30 años. Pero gracias a Dios tengo una sana amistad con ellos y aprendo mucho de ellos. Son como hermanos para mí. Aunque no siempre ha sido así. Cuando tenía quince años tuve mi primer amigo, pero yo mal interpreté las cosas. Finalmente nos distanciamos y no nos vimos más. Desde entonces he tratado de descifrar como son las amistades de este tipo y si realmente es sano tenerlas. Después de muchos años, y estudiando la Palabra de Dios, he encontrado algunas verdades básicas respecto a esto. 1. Mantén un corazón puro y satisfecho en Cristo. La Palabra de Dios dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Y que debemos ser santos como Él es santo. Hay otro pasaje que también se usa con frecuencia cuando se habla de este tipo de relaciones. “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón.” (Prov. 4:23) Pero esto último no significa que nos debemos de apartar de los demás creyentes para no ser lastimados. Somos parte del cuerpo de Cristo y debemos amarles y este amor debe ser como el de Cristo, un amor activo, de acciones. Es imposible que nunca seamos lastimados por los demás, mientras estemos en este mundo. Las relaciones son complicadas en sí por nuestros corazones. El corazón del hombre y la mujer es complicado. Sin embargo cuando mantenemos un corazón lleno de la Palabra, y en comunión con Él, las cosas se pueden sobrellevar. Aunque es verdad que no podemos controlar que tipo de amigo se te acerca, podemos decidir cómo reaccionamos a ese tipo relaciones con nuestros amigos. Así que checa tu corazón primero y sus verdaderas intenciones en relación a tus amistades en general, pero en especial aquellas con amigos varones. 2. Nuestra responsabilidad con nuestros hermanos La Palabra de Dios dice que debemos estimularnos al amor y a las buenas obras. (Hebreos 10:24-27) Esto no excluye a nuestros hermanos en Cristo, sólo porque nosotras somos chicas y ellos chicos. Es verdad, y no puedo dejar pasar este principio en el cómo deben tratarse los hermanos, “con toda pureza”. 1 de Timoteo 5:2 Este principio implica mucho más de lo que imaginamos. Nuestra relación con nuestros hermanos debe ser en santidad y pureza. Esto implica honrar a Dios con nuestras acciones, en el cómo nos tratamos. 3. En términos prácticos… Es tu hermano en Cristo. Trátale como tal. Que realmente el mundo de allá afuera pueda ver que son discípulos de Cristo. (Juan 13:35) No que sólo predican una cosa y viven otra. En términos prácticos, mantén tu distancia física con tu amigo. Si te sientes incomoda en su trato para contigo, lo mejor es que se lo hagas saber de una manera amable. Ahora bien, analiza cómo le tratas tú. Tal vez la que no guarda su distancia eres tú. Es mejor reconocer nuestra falta, y cambiar. Otra cosa que es muy común en la actualidad es las redes sociales. Mensajes, Facebook, etc. En una ocasión supe de chicos “cristianos” que etiquetaban a otras chicas en publicaciones obscenas. No lo permitas, ni tú lo hagas con ellos. Evita textear hasta muy noche. Al menos que sea emergencia las conversaciones pueden esperar. Aunque con esto de la tecnología hemos llegado a creer que nos tienen que contestar rápido, no es así. Evita estar a solas con miembros del sexo opuesto. Esto es para cuidar el testimonio de Cristo a través de tu vida. Piensa, ¿Si los que me vieran pensarían en Cristo o no? Hace poco en una plática con unos amigos salió el tema de la ley del Amor. Y creo que es muy buen parámetro. Hay cosas que no son pecado en sí, pero volviendo a la ley del Amor, esta dice que no hare cosas que hagan tropezar a mi hermano en Cristo. (1 Cor. 10:29-31) Tanto si te interesa tu amigo en la forma de “crush”, o si es un tipo de relación en el que hay insinuaciones, y está disfrazada de amistad. O si él está interesado en ti, pero tú no; o bien, si hay un interés real de ir más allá y aún están orando respecto a ello. TODAS estas verdades bíblicas se aplican. RECUERDA: No es tu esposo, por lo tanto tú no tienes ningún derecho conyugal sobre él, ni él sobre ti. Mantén a Cristo en primer lugar y en el centro de tus relaciones, y todo lo demás caerá en su lugar. “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.” 1 Pedro 1:22
Tu hermana en Cristo,
Devocionales Ester





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