Como tu relación con tu Padre afecta como interactúas con el sexo opuesto
- 17 jul 2016
- 5 Min. de lectura
Como una joven cristiana de quince años creía que la vida perfecta sería casarme a los 18 y ser un ama de casa con muchos hijos y un esposo adorable. Después de haber leído toda la serie de Laura Ingalls y haber escuchado siempre el “prepárate para cuando te cases”, creo que no podría ser de otra forma. Aunque estos deseos no son malos en sí, el poner tus esperanzas en ellos si lo es. De tanto pensar en ello día y noche, quitas a Dios del primer lugar que sólo Él debería tener y se vuelve un ídolo. De modo que lo único que de te queda hacer cuando el matrimonio o estar en una relación es tu objetivo, es seguir el ciclo en espiral que iría algo así: 1. Detectar un chico lindo. (lo llamaremos el chico A) 2. Soñar con el chico A. 3. Hacer todo lo que sea necesario para que el chico A se fije en ti. 4. Aún y cuando el chico A no se fije en ti, seguir soñando con el chico A hasta que: a) el se mude al Polo Norte y no tenga acceso al celular o computadora, b) se muera y sea sepultado o cremado c)empieze a salir con otra chica 5. Sanar mi corazón roto odiando al chico A y encontrando a otro chico lindo. (Chico B) 6. Reemplazar al Chico A, con el chico B. 7. Soñar con el chico B. 8. Asegurarme que el chico B se fije en mí. 9. Aferrarme al chico B hasta que… 10. Buscar otro chico lindo- Chico
"Confessions of a Boy-Crazy Girl por Paula Hendricks" La verdad es que podría seguir con todas las letras del alfabeto y más. Y todo esto sucede en un contexto de la Iglesia, ya sea culto, culto de jóvenes, o escuela. Todo para cumplir esa meta de casarme o tener una relación. Pero analizando a profundidad la raíz del problema, pude detectar que en realidad es esa necesidad que Dios puso en nosotras de ser “amadas”. Pero el detalle es que Dios puso es a necesidad para que Él la satisficiera de manera plena, sin embargo nuestra antigua naturaleza siempre corrompe las cosas, e intentamos buscar esa satisfacción en otras personas, como los padres, o el sexo opuesto, tal vez.Y es que Dios es un Padre para nosotras, y nuestra relación con Dios es moldeada por nuestra relación con nuestro padre terrenal, y ambas moldean nuestra interacción y relación con los chicos. Mientras crecía, Dios era parte de mi vida entera como comer, dormir, trabajo jugar. Leíamos la Biblia por la mañana y por la tarde. Sabía que Dios es Santo, y que yo era pecadora, pero en vez de asirme a su sacrificio, intentaba ganar el amor de Dios y su favor. No importa cuanto lo intentara siempre fallaba. Oh, si sabía que Dios me ama, pero nunca estaba segura de ello. Como mencioné antes, nuestro entendimiento de Dios moldea nuestra relación con nuestro padre terrenal.Mi padre terrenal trabajaba duro para proveer par nuestra familia, jugaba con nosotras, nos compraba dulces, juguetes, y muchas cosas más. Pero ningún padre es perfecto. Ni si quiera los más buenos. Creo que fue un día cuando dejamos algo de comida en el carro. Mi padre se enojó bastante, así que decidí desde ese día no volver a hacerle enojar. Así que lo mejor que pude hacer es distanciarme. Yo veía a mi padre como un ser que se enojaba con facilidad, difícil de agradar, y tenía que ser perfecta para agradarle y por lo tanto mi concepto de Dios era el mismo. Pero quiero ser clara en esto, no culpo a mi padre por tener ese concepto de Dios o mi comportamiento. Como Nancy Leigh DeMoss escribió: “El resultado de nuestras vidas no se determina por lo que nos pase sino como respondemos a las circunstancias.” Para cuando llegue a mis años de adolescencia la relación con mi padre era de ausencia y distancia. Vivíamos en la misma casa pero cada quién por su lado. El cumplía con suplir necesidades, y yo con cumplir mi parte. Esta ausencia me hizo sentir rechazada y no amada por mi padre, lo que me llevó al ciclo en espiral sin fin que mencioné antes. Pero ahora comprendo una cosa: Esta locura por los chicos o la desesperación por estar en una relación realmente es una necesidad presente en la vida de la joven que lo manifiesta. Los chicos y su atención que te puedan dar nunca podrán llenarte. Sólo Dios puede llenar esos espacios vacíos y necesitados.Sin embargo Dios sigue obrando. Hasta hace poco comprendí que a pesar de los errores de mi padre, él no fue creado para satisfacerme. Por favor, no me malinterpretes. He aprendido que los padres son humanos, con sus propios errores y heridas las cuales causan que hieran a otros. Y está bien. Porque ningún padre ni ningún joven fue creado para satisfacer ese amor que tanto deseamos. Revisa esta advertencia: Jeremías 17:5-8 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. TU PADRE ES UN REGALO Tal vez tienes una relación con tu padre muy cercana. Tal vez te abandonó cuando eras pequeña. Tal vez es alcohólico. Tal vez está en prisión. Tal vez sólo se sienta enfrente de la TV, noche tras noche, y casi no te presta atención. Dios conoce y a Él le importa. De hecho según Hechos 17:26-27 el determinó cuando nacerías, y la historia de tu padre para que le buscaras y encontraras, a Aquel que es Amor. Este Dios es el Padre de Huérfanos y Defensor de Viudas. (Salmos 68:5). Él te ama con una amor incesable, incomparable, incesante, por siempre y para siempre. Mientras recibes el regalo de Dios para ti, no subestimes lo que el puede hacer, al momento que tu perdones a tu padre, y le ames con un amor incondicional. Ahora comprendo que en vez de quejarme por la situación con mi padre debo dar gracias a Dios que encontré a Aquel que me satisface. Gracias a esta situación pude encontrar a Cristo y su amor incesbale. ¿Qué hay de ti? ¿Cómo ha influenciado tu relación con tu Padre tu concepto de Dios? ¿ Te identificas más con Dios como una figura de un Padre amoroso, o una figura de autoridad distante? Cualquiera que sea, ¿Agradecerías a Dios en este momento por la historia de tu padre? La forma de Dios de animarte hoy es que busques a Aquel que puede derramar su amor sobre ti, ese amor que tanto has anhelado.





Comentarios